El Comité de Amigos y Familiares de los Presos Políticos (Clippve) se sumó a la movilización del Día Internacional de la Mujer, cuyas exigencias se centraron en la democracia y la liberación de las personas detenidas por motivos políticos en el país
Mujeres venezolanas alzan su voz en Caracas por la democracia y la libertad de las presas políticas

En el marco del Día Internacional de la Mujer, el clamor de los familiares y de las presas políticas se hizo sentir en las calles de Caracas. La caminata que inició desde la Plaza Altamira hasta el inicio de la Plaza Brión se convirtió en bastión de resistencia conformado por activistas, familiares de víctimas, expresas políticas, jubiladas y líderes sociales.

Durante el recorrido, el nombre de las mujeres que permanecen privadas de libertad por motivos políticos resonó con fuerza. Andreína Baduel, periodista, activista de Derechos Humanos y hermana del preso político Josnar Baduel, alertó, delante de medios de comunicación, sobre las condiciones de las presas políticas en Venezuela.
“La organización registra más de 100 presas políticas y las excarcelaciones de mujeres no son proporcionales a las que se han dado de hombres”. Además, recordó que las mujeres en los centros de detención también son víctimas de violencia y también sufren condiciones inhumanas de reclusión.
Durante la manifestación, las participantes demandaron el cese de prácticas inhumanas con la consigna: “Que cierren los centros de tortura”. Y gritaron, “Estado machista, Estado opresor, solo defiende a las mujeres por televisión”, dejando en evidencia que el Estado venezolano suele dejar de lado a las mujeres.
Otra consigna que estuvo presente fue: “Ni una más, ni una más, ni una perseguida más. Ni una más, ni una más, ni una presa más”, haciendo referencia a las mujeres injustamente presas por razones políticas.
Manifiesto en cara al proceso político del país
Al término de la marcha, la dirigente y activista Sairam Rivas leyó un manifiesto que concentra las demandas estructurales de las venezolanas de cara al proceso político del país, expresando su preocupación por la forma en que se está manejando la situación tras los hechos del 3 de enero.

“Las mujeres nos hemos ganado a pulso un lugar en esa mesa en la que se plantea un proceso de transición sin certezas ni compromisos claros con el restablecimiento de la democracia y el Estado de derecho en Venezuela”, señaló el documento, que también exigió “una ruta clara y un lugar en la mesa”. Las venezolanas reclaman “el derecho a unas elecciones libres, que restituya nuestro derecho ciudadano a elegir nuestro gobierno”.
El texto agregó que “solo la reinstitucionalización del país y un compromiso firme con el restablecimiento de la democracia, como está establecido en la Constitución, habilitará la posibilidad de que las mujeres recuperemos de forma plena nuestros derechos”.
En otro punto clave, el manifiesto enfatizó un clamor conjunto: “Las venezolanas queremos justicia, verdad, memoria, reparación y compromisos claros de no repetición de un nuevo ciclo de terrorismo de Estado en Venezuela”.
Transición con ellas y reclamos estructurales
El texto leído en la protesta también incluyó la exigencia de garantías para el liderazgo femenino y el restablecimiento de derechos para las venezolanas en el exilio. Se cuestionó la falta de claridad sobre cómo se reparará el daño a las madres cuyos hijos fueron ejecutados por fuerzas de seguridad y se reclamó el “saneamiento y profesionalización del Poder Judicial” para garantizar el debido proceso y evitar que las mujeres sean usadas como “rehenes” o castigadas por su ideología.

El documento demandó la liberación de quienes siguen injustamente detenidas por organizarse y ejercer su derecho a la protesta: “Exigimos que se cumpla lo establecido en la ley de amnistía y sean liberadas, en libertad plena e inmediata”.
También se solicitaron condiciones dignas de reclusión para las presas en general y celeridad judicial en sus casos, tras destacar que la mayoría de ellas viven en pobreza. Las manifestantes denunciaron la sobrecarga física y mental que enfrentan y exigieron ingresos ajustados al costo real de la vida, así como el reconocimiento legal de las redes de protección a la maternidad y el trabajo de cuidados.

