Cientos de personas se congregaron en la Plaza de los Palos Grandes, municipio Chacao, para exigir la liberación de más de mil presos políticos
Son más de 2.500 familias viviendo una pesadilla: Venezolanos exigen justicia y libertad en vigilia nacional por los presos políticos

Este jueves 8 de agosto, cientos de venezolanos se congregaron en la plaza de Los Palos Grandes, municipio Chacao, en una poderosa muestra de resistencia pacífica para exigir la inmediata liberación de los más de 1.200 presos políticos detenidos tras las protestas ciudadanas iniciadas el 29 de julio de 2024.
La vigilia, convocada por el Comité por la Libertad de los Presos Políticos y acompañada por familiares, activistas y defensores de derechos humanos, se desarrolló bajo el lema: «No es delito pensar distinto. ¡Liberen a nuestros presos!»
El acto comenzó con un emotivo homenaje a la patria: los asistentes entonaron la canción Venezuela y el Himno Nacional, en un clima de dolor, esperanza y firme determinación. Bajo pancartas con los rostros y nombres de quienes han sido encarcelados —como Rocía San Miguel, Julio Jiménez, José Ríos, Alfredo Peña, Gabriel González, Junior Silva, Oswaldo Castillo, Emirlendris Benítez, Alejandro González, Javier Tarazona, José Barreno y Dinora Hernández—, las familias rompieron el silencio impuesto por el régimen de Nicolás Maduro.
«Hoy estoy aquí por los más de 1.000 detenidos en 23 estados del país. Entre ellos hay 103 menores de edad. No podemos permitir que defender nuestros derechos sea castigado con prisión», declaró una ciudadana durante el acto, reflejando el clamor unánime de quienes sufren la represión estatal.
Datos sobre personas privadas de libertad
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos denuncia que, según datos actualizados de Foro Penal, se mantienen 1.229 personas privadas de libertad, entre ellas 157 mujeres, 105 adolescentes, 16 personas con capacidades limitadas y cinco indígenas. Además, la Confederación de Sordos de Venezuela (Consorven) denunció la detención arbitraria de dos personas sordas y de un adolescente con trastorno de espectro autista, evidenciando una represión sistemática que viola los derechos fundamentales de los más vulnerables.
«No nos vamos a callar ante las atrocidades y crímenes que se están cometiendo en Venezuela. Los venezolanos que queremos la libertad y la paz somos más», afirmó un familiar de un preso político detenido tras las protestas poselectorales, en un mensaje que resonó con fuerza en toda la plaza.
Marino Alvarado, reconocido abogado y activista de derechos humanos, denunció el aislamiento carcelario al que están siendo sometidos los presos políticos: «En ninguna parte del país las familias han podido ver a sus seres queridos. A todos se les somete a un trato cruel e inhumano. Esto es tortura psicológica de Estado».
Hiowanka Ávila, hermana de Henryberth Rivas —condenado a 30 años de prisión en la cárcel del Rodeo I—, hizo un llamado urgente a la solidaridad nacional e internacional: «Tenemos personas encarceladas que aún mantienen la esperanza de un cambio. Pero no podemos enfrentar esta pesadilla solos. Pedimos que no nos abandonen, que acompañen a las más de 2.000 familias que hoy viven esta tragedia».
Andreína Baduel, hija del general Raúl Isaías Baduel y miembro del Comité por la Libertad de los Presos Políticos de Venezuela, exigió el acompañamiento inmediato de la comunidad internacional: «Son más de 2.500 familias viviendo una pesadilla. Pensar distinto al gobierno es un delito en Venezuela. Por eso pedimos a Naciones Unidas, a la OEA, a la UE y a todos los Estados democráticos que no nos dejen solos. Necesitamos observación internacional, acceso humanitario y justicia».
La vigilia también se extendió a otras partes de Venezuela y en el exterior como en Zulia, Sucre, Bolívar y Estados Unidos.
Durante la convocatoria, el Comité rechazó categóricamente las detenciones arbitrarias, los procesos judiciales sin garantías, la criminalización de la protesta pacífica y el uso del sistema de justicia como herramienta de persecución política. También se exigió:
- La liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos.
- Acceso humanitario y familiar a todos los detenidos.
- Garantías de debido proceso y nulidad de juicios amañados.
- Una comisión internacional de derechos humanos en Venezuela.
- El cese de la represión y la desmilitarización del aparato de seguridad del Estado.

