Familiares de presos políticos se congregaron frente al centro de detención de El Helicoide, en Caracas, donde fueron sometidos a una presencia hostil y constante de funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN)
Venezuela necesita un milagro: Familiares de presos políticos claman por la libertad en vigilia en El Helicoide

Tras las masivas detenciones arbitrarias del 28 de julio, en el contexto del proceso electoral, los familiares de los presos políticos han levantado su voz con más fuerza que nunca. Este lunes, 28 de noviembre, realizaron la quinta vigilia consecutiva frente a la sede de El Helicoide en Caracas, centro de detención conocido por ser sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y símbolo del sistema represivo del régimen venezolano.
A pesar de la presencia hostil de funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), quienes interrumpieron en múltiples ocasiones la actividad, acosaron a los asistentes y obligaron a los medios de comunicación a mostrar y fotografiar sus credenciales, los familiares no se doblegaron. Con velas en mano y corazones rotos, elevaron un grito unánime: “¡Libertad!”

“Queremos un país libre, Señor, danos ese regalo, Padre. No queremos Navidades sin nuestros familiares”, clamó entre lágrimas Mary López, hermana del periodista Luis López, quien cumple detención arbitraria sin acceso adecuado a atención médica. Denunció que su hermano sufre de hipertensión, problemas de columna, alergias e insomnio, y que sus necesidades de salud han sido ignoradas por las autoridades.
“Es inocente, no es terrorista. Esto es una pesadilla”, afirmó Mary junto a su hermana Beatriz, reflejando el dolor de miles de familias que hoy viven en angustia, enfrentando visitas breves de menos de 10 minutos, altos costos de transporte y la incertidumbre sobre si la comida o medicinas enviadas llegan a sus seres queridos.
“Peticiones continúas frente a centro de tortura”
Andreína Baduel, vocera del Comité de Amigos y Familiares para la Libertad de los Presos Políticos, aseguró que estas vigilias son “peticiones continúas frente a centros de tortura” y que representan un antes y un después en la lucha por la justicia. “Hemos crecido en el dolor y en la esperanza. Hoy somos una familia unida por la fe y la exigencia de libertad para nuestros hijos, hermanos, padres”.

Según datos del Foro Penal, al 11 de noviembre hay 1.976 presos políticos en Venezuela. Hasta la fecha, apenas 146 personas han sido excarceladas, muy lejos de las 225 prometidas por el fiscal general Tarek William Saab —una promesa incumplida que profundiza la desconfianza en las instituciones del Estado.
La vigilia en El Helicoide, aunque breve, fue profundamente simbólica. Una mujer pintada de rojo, en representación de la sangre derramada, oró de rodillas: “No nos dejes caer en la tentación, líbranos de todo mal. Libertad, Dios, libertad”. En medio del cerco de agentes de inteligencia, las familias elevaron oraciones, recordaron nombres y exigieron justicia.

Esta fue la penúltima vigilia antes de la Concentración Nacional por la Libertad, convocada para el domingo 1 de diciembre, con el objetivo claro: exigir la liberación de todos los presos políticos antes de la Navidad.
“Venezuela necesita un milagro”, repitieron una y otra vez. Y mientras el Estado sigue ausente, las madres, hermanas, hermanos y padres siguen en pie, aferrados a la fe, a la memoria y a la esperanza de ver a sus seres queridos libres.

