El encuentro contó con la intervención del sacerdote Pedro Trigo y los pastores evangélicos Lorenzo Tovar y Richard Ribón
Nos une el dolor, pero más nos une la esperanza: el Comité por la Libertad de los Presos Políticos realiza encuentro ecuménico

En las instalaciones de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (UCV), familiares de presos políticos se congregaron este miércoles 25 de junio para participar en un encuentro ecuménico convocado por el Comité por la Libertad de los Presos Políticos de Venezuela (CLIPPVE).
La jornada, cargada de espiritualidad y resistencia, tuvo como objetivo unir voces en oración por la libertad de quienes permanecen tras las rejas por motivos políticos. El espacio fue moderado por Carol Figueredo de Guanipa, esposa del dirigente Pedro Guanipa, detenida el 26 de septiembre de 2024 y cuñada de Juan Pablo Guanipa, detenido el 23 de mayo de 2025.
En su intervención inicial, Figueredo expresó con emotividad: «Como familiares, nos une el dolor, pero más nos une la esperanza. Con cada gesto de unidad, con una mirada solidaria, nos abrazamos en el mismo clamor: que se abran las puertas y que regresen los abrazos. Gracias por estar aquí y por no rendirse”.
Agregó que el encuentro simboliza la fuerza de quienes, aun atravesando el duelo de la injusticia, se mantienen firmes en la lucha por la libertad y los derechos fundamentales de sus seres queridos «Nos une la verdad y la vida. Seguimos de pie por ellos. Seguimos luchando por cada uno de nuestros familiares que permanece injustamente encarcelado», dijo.
Posteriormente, Hiowanka Ávila, hermana de Henryberth Rivas —detenido en la cárcel de Rodeo I—, tomó la palabra para explicar el propósito del encuentro: “Este espacio nace como un acto de fe y resistencia, para construir solidaridad y fortalecer el llamado colectivo por la libertad de todas las personas presas por motivos políticos. Queremos que sea también un compromiso para exigir el cese de la represión y el respeto irrestricto de los derechos humanos”.
Ávila resaltó que la iniciativa busca trascender credos religiosos, convocando a todas las personas que compartan los ideales de justicia y dignidad: «Nos une la misma fuerza moral. Aunque profesamos distintas religiones o doctrinas, tenemos una causa profundamente humana: el respeto a la dignidad de cada persona. Necesitamos fortalecernos desde el amor y la esperanza, sosteniéndonos mutuamente, enviar un mensaje de aliento».
Afirmó también que el encuentro tenía como propósito visibilizar el sufrimiento de los adolescentes, mujeres y hombres detenidos injustamente, muchos de ellos recluidos en condiciones inhumanas.

«Ellos están en reclusiones indignas, sin acceso a derechos básicos. Que nuestras súplicas fortalezcan a las familias, que este espacio nos ayude a vencer el miedo», expresó.
“Estar aquí es también una forma de resistencia”, continuó Ávila. «Para quienes intentan silenciar nuestras voces, respondemos con oración y convicción. La fe ha sido nuestro refugio y nuestra fuerza. Seguimos actuando desde la compasión, con la esperanza de que estos encuentros inspiren a otros a unirse. No hay causa más urgente que la libertad», concluyó.
Oraciones compartidas por la libertad
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la intervención de Margareth Baduel, miembro del Comité y hermana de Josnars Adolfo Baduel, quien ofreció la oración titulada “La luz que guía el camino”, basada en el versículo Juan 8:12: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.
A lo largo del evento, participaron tres representantes religiosos que ofrecieron palabras de aliento a los familiares y pidieron por la liberación de los detenidos. El primero fue el sacerdote jesuita y teólogo Pedro Trigo, quien reafirmó su compromiso con la causa:
«Los presos políticos no han cometido delitos. No han usado la violencia. Han alzado su voz ante hechos contrarios a la ley ya la democracia. Esa denuncia, siempre que no incite al odio, es parte esencial de una sociedad libre y justa».
Trigo destacó que, desde una visión cristiana, incluso en el dolor debe mantener la dignidad y la humanidad: «Aunque me afecte y me duela, tengo que actuar desde mi dignidad, como persona, como hijo de Dios y como sistema hermano de todos. Son mis hermanos, aunque el quiera despojarlos de esa condición».
Reflexionó sobre el sufrimiento de los torturados y lo conectado con el sacrificio de Jesús de Nazaret: «Jesús fue torturado, lo mataron, y, sin embargo, no se dejó vencer por el odio. Pidió perdón para quienes lo violentaron. Su mayor dolor era ver cómo los humanos se deshumanizaban. Por eso murió con la dignidad intacta. Ese es el ejemplo que debemos seguir», señaló.
Trigo exhortó a los presentes a continuar transitando el camino de la valentía, desde la compasión y no desde la rabia: «Vamos hacia una alternativa superadora. Dios es trascendente, y en Él está el horizonte de justicia que todos anhelamos».
Luego fue el turno del pastor evangélico y exparlamentario Lorenzo Tovar, quien destacó la fuerza de la oración como instrumento de transformación. «Dios es el camino correcto, y la oración nos conecta con su voluntad. Este país también tiene desaparecidos y secuestrados, y es responsabilidad de todos clamar por ellos. Ustedes no están solos. Este encuentro es una muestra de ello», afirmó.
Pidió a las comunidades religiosas mantener la causa en sus agendas y ejercer una fe activa.
«La oración debe ser permanente. Dios es omnipotente y Él influirá en los corazones para producir los cambios que Venezuela necesita. La tragedia nos ha unido, pero solo Dios puede sostener la esperanza», agregó.
Finalmente, el pastor Richar Ribón , consejero familiar y líder de la Federación Centro Cristiana de las Naciones, cerró el ciclo de intervenciones con una reflexión sobre el acompañamiento espiritual: «Cuando buscamos que Dios intervenga en cada aspecto de nuestras vidas, comprendemos mejor nuestra misión. Recordemos Hebreos 13:3: ‘Acuérdense de los presos, como si estuvieran presos con ellos; y de los maltratados, como si también ustedes estuvieran en el cuerpo’».
Peticiones, canto y un cierre con fuerza colectiva
Tras las intervenciones, cada familiar realizó una petición individual por la libertad de su ser querido. Luego se guardó un momento de silencio para la reflexión, seguido de la lectura de una oración escrita por un preso político.
La oración, leída por Edward Ocariz —expreso político y defensor de derechos humanos—, manifiesta el ruego del detenido a Dios y a sus familiares para que lo animen en la lucha hasta alcanzar la libertad “junto a toda Venezuela”.
El acto culminó con la entonación conjunta de la canción “La Gloria de Dios”, una manifestación colectiva de fe, resistencia y esperanza.
Los familiares, con lágrimas y convicción, exigieron nuevamente la liberación de los presos políticos en Venezuela, muchos de los cuales permanecen recluidos en condiciones alarmantes: celdas insalubres, sin atención médica, sin contacto con sus seres queridos y sometidos a tratos crueles e inhumanos.
Según lo documentado por el Comité por la Libertad de los Presos Políticos, las personas detenidas por razones políticas en el país sufren graves violaciones de derechos humanos como hacinamiento, incomunicación, falta de alimentación y no cuentan con acceso a atención médica. Estas historias son reflejo de una grave crisis institucional y de una política sistemática de represión.


Este encuentro ecuménico no fue solo un acto religioso, sino una reafirmación de la lucha desde el terreno espiritual, humano y moral. Un recordatorio de que, pese a la adversidad, la esperanza permanece encendida —y que la libertad, por más lejana que parezca, sigue siendo una causa profundamente viva.

