En víspera de la canonización de José Gregorio Herández y Carmen Rendiles, familiares de presos políticos en el mundo se reunieron para exigir intervención de la Iglesia Católica
Pedimos misericordia: Familiares de presos políticos exigen libertad al frente de la Nunciatura en Caracas

Un grupo de familiares de los presos políticos se congregó frente a la Nunciatura Apostólica en Caracas para exigir la liberación de los detenidos por razones políticas, el fin de la persecución y un proceso judicial justo para todos los afectados. La movilización, que se realizó en más de 50 ciudades alrededor del mundo, también reclamó una canonización sin presos políticos, en un claro llamado a la comunidad internacional.
Este acto tuvo lugar en vísperas de la canonización de José Gregorio Hernández, médico laico, y Carmen Rendiles, religiosa, dos figuras emblemáticas de la Iglesia Católica que serán elevados a los altares el próximo 19 de octubre. Los manifestantes apelaron a la Iglesia Católica, buscando su intervención para visibilizar y resolver la grave situación de los detenidos.

Andreína Baduel, miembro del Comité por la Libertad de los Presos Políticos, fue la primera en tomar la palabra. En su intervención, detalló el acoso constante que ella misma y su familia han sufrido por parte de los funcionarios del Estado. Desde hace más de un mes, la activista y sus seres queridos están bajo vigilancia de la policía, lo que ha generado un clima de tensión en su hogar.
“Hoy, Día Internacional de Nelson Mandela, seguimos visibilizando la dura realidad que vivimos en Venezuela. Más de 1,000 presos políticos están siendo sometidos a tratos crueles, y estamos aquí, frente a la Iglesia Católica, pidiendo su intervención para que cesen las violaciones a los derechos humanos y podamos obtener la libertad de nuestros seres queridos”, expresó Baduel.

Baduel también destacó cómo la fe les ha permitido mantenerse firmes en su lucha, a pesar de las adversidades. “Apelamos a la Iglesia porque ha jugado un papel crucial en otros momentos de crisis humanitaria”, señaló. En su mensaje, reafirmó que seguirán luchando hasta la liberación de todos los detenidos por razones políticas. “Mi voz es la voz de miles de venezolanos que no se van a dejar silenciar. La dignidad no se arrodilla, y la legitimidad no se negocia”, subrayó.
En un mensaje rotundo, Baduel dejó claro que cualquier daño a su familia o equipo sería responsabilidad directa del gobierno de Nicolás Maduro, dadas las continuas amenazas que han enfrentado.
El clamor de los familiares
Caroll Figueredo, esposa de Pedro Guanipa, se unió a la manifestación para exigir la libertad de su esposo. Recordó que, meses atrás, los familiares ya habían hecho llegar su clamor a embajadas y representaciones internacionales, pero esta vez decidieron concentrarse frente a la Nunciatura, considerando su rol como representante de la Iglesia en Venezuela.
“Nosotros, como familias creyentes, estamos aquí para pedirle a Dios, pero también para que la Nunciatura actúe como intermediaria ante el Papa, para que interceda por los presos políticos”, expresó Figueredo, quien apeló a la misericordia divina para que los detenidos puedan regresar a sus hogares y reunirse con sus seres queridos.
Durante la protesta, también se mencionaron los casos de detenidos que llevan meses sin contacto con sus familiares, como el de Freddy Superlano, dirigente de Voluntad Popular. Detenido el 30 de julio de 2024, Superlano no ha podido ver a su esposa ni a sus hijas desde su arresto.
Aurora Silva, esposa de Superlano, relató que su hija pequeña le ha preguntado si su padre está vivo o muerto, dado el aislamiento prolongado al que ha sido sometido. “No es justo. Miles de niños, como los míos, están sufriendo la ausencia de sus padres. Solo pedimos que las autoridades nos den una respuesta”, clamó Silva. Según su testimonio, al menos 15 personas se encuentran en la misma situación de incomunicación.

María Mejía, quien viajó desde Portuguesa, también alzó la voz por su hermano, Felipe Evíes, detenido en el Centro Penitenciario de Aragua, conocido como Tocorón. Evíes, de 57 años, es hipertenso y diabético, y está pasando por un luto tras la muerte de dos de sus hijos. Arrestado el 7 de enero de 2025, Evíes enfrenta acusaciones de terrorismo, una acusación común entre los presos políticos.
“Mi hermano está sufriendo en prisión por algo que no hizo. Me pregunto, ¿qué ganan con retener a una persona de la tercera edad, solo por no estar de acuerdo con este régimen?”, se preguntó Mejía, quien exigió la liberación de su hermano.

La “‘puerta giratoria” de las detenciones
Marino Alvarado, abogado del Comité por la Libertad de los Presos Políticos, advirtió que en Venezuela persiste un ciclo de detenciones arbitrarias y excarcelaciones que se han denominado como una «puerta giratoria». Según Alvarado, el gobierno excarcela a algunos detenidos, pero continúa arrestando a otros, violando sistemáticamente los derechos humanos. En este contexto, los familiares exigen que la Iglesia Católica intervenga para frenar esta práctica.

Alvarado también resaltó la importancia de avanzar en la liberación de los presos políticos y en la posibilidad de que los exiliados puedan regresar a Venezuela sin temor a represalias. “La Iglesia puede jugar un papel fundamental, no solo en la liberación de los presos, sino en la creación de condiciones para que se restablezcan los derechos políticos en el país”, explicó el abogado.
Analizó que la nunciatura, de acuerdo al mandato propio de la iglesia, puede interceder ante el gobierno y la libertad de los presos políticos es un paso necesario para el desarrollo del país desde el punto de vista social, político y económico.
Alvarado recordó las nuevas detenciones que se han producido en las últimas horas, a pesar de haber ocurrido la excarcelación de cerca de 80 presos políticos. El abogado denominó esta situación como una “puerta giratoria”.
“Estamos ante lo que el Foro Penal ha denominado la puerta giratoria. En Venezuela excarcelan a algunos presos y siguen deteniendo de manera arbitraria, no solo lo detienen también los someten a desaparición forzada y ahora se ha venido consolidando como política de Estado la incomunicación”, sentenció.
Indicó que el gobierno persiste en la represión y en un camino erróneo porque con eso no se logra el desarrollo de un país.



