Familiares de presas políticas y activistas se reunieron frente a la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Caracas para pedirle al organismo que intervenga por aquellas mujeres detenidas por motivos políticos
Tortura, abandono y silencio: lo que viven las mujeres presas políticas en Venezuela

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, familiares de presas políticas y activistas de los derechos de las mujeres se reunieron frente a la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Caracas. Durante la concentración denunciaron la situación crítica que enfrentan las mujeres detenidas por motivos políticos en el país.

Con fotografías, pancartas y alas de mariposa con el mensaje “Ellas no están solas, somos su voz”, los familiares exigieron el fin de los tratos humillantes, el respeto a los derechos fundamentales y la liberación inmediata de más de 180 mujeres detenidas en cárceles y comandos policiales. Actividades simultáneas se realizaron también en Madrid, Buenos Aires y Quito.
Los familiares, junto a activistas y al Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPPVe), entregaron un documento a la instancia internacional en el que exponen casos documentados de abuso por parte de fuerzas de seguridad del Estado hacia las presas políticas, así como la violencia en los centros de detención y la falta de acceso a la salud. En las cárceles venezolanas no existen médicos especializados, y muchas mujeres viven en condiciones de pobreza menstrual y sin atención ginecológica.
“Ellas no están solas”
Durante la rueda de prensa, Miriam Marrero, madre de Carla da Silva, afirmó que su hija estuvo inicialmente desaparecida y ha sido víctima de tortura y tratos crueles. Marrero ofreció cifras sobre las mujeres detenidas en Venezuela:
“Son 24 mujeres desaparecidas, 182 presas políticas, una de la tercera edad y una menor de edad, 10 de doble nacionalidad y dos extranjeras. Esto también se traduce a 182 familias y se convierte en una cadena de personas sufriendo por lo que está pasando y viviendo. Una situación de secuestro, de maltrato, donde nos violan todos nuestros derechos”, informó.
Además, denunció el maltrato que sufren los familiares al momento de visitar o entregar la paquetería a sus seres queridos: “Nos maltratan, nos humillan, nos someten a situaciones vergonzosas que parece que es inventada por algún misógino enfermo que nos hace pasar por ese tipo de situaciones”.
Carla da Silva fue detenida en 2020 y actualmente está recluida en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), en Los Teques, estado Miranda. Antes estuvo en la sede de la FAES, donde fue torturada, y también en El Helicoide.
Su madre recordó que, mientras estuvo en la sede del Sebin, le negaron cualquier tipo de información, manteniéndola en desaparición forzosa desde el 6 de agosto hasta el 6 de septiembre de este año. “En ese mes, me volví loca, grité, lloré, insulté, pregunté, hice de todo para recuperar a mi hija, porque es mi única hija. Me siento huérfana de hija”, indicó.
También tomó la palabra Yesica, hermana de Ruth Morales, quien relató que su hermana fue detenida por salir a protestar. En agosto del año pasado, funcionarios encapuchados la sacaron de su casa sin orden de arresto, en presencia de sus hijas pequeñas.
Con lágrimas en los ojos, señaló que sus sobrinas, de 10 y ocho años, solo desean volver a ver a su madre. Actualmente están al cuidado de su abuela, una mujer de la tercera edad con problemas de salud.
“A mi hermana la acusan de incitación al odio, de terrorismo y hasta de traficante de gasolina. Mi hermana estaba cursando cuarto semestre de Educación Rural. Ruth se encuentra en la Policía de Calabozo, estado Guárico, y solo la podemos ver una sola vez a la semana. Estoy aquí en defensa de mi hermana, porque mi hermana no es una criminal, mi hermana es inocente. Mi hermana solamente fue a protestar porque no fueron respetados sus derechos. Ella salió a protestar porque aspiraba a una mejor vida, a un mejor país”, expresó Morales.
Añadió que su presencia es un recordatorio de que “ellas no están solas”, en referencia a las mujeres detenidas por motivos políticos. “Aquí están familiares, y estoy aquí como hermana para demostrarle al mundo que ella es inocente y exijo la libertad para Ruth Morales y para todas las presas políticas”.
En cuanto a la carta entregada, Margareth Baduel, hermana del preso político Josnars Baduel, detenido desde 2020, informó que el comisionado de la ONU escuchó los testimonios tanto de una madre como de una hermana y “está bastante comprometido con la lucha y que hará llegar el mensaje”.
Reiteró que la carta destaca la necesidad de crear mecanismos para liberar a las presas políticas. “Están comprometidos a hacer llegar el mensaje para que todas sean liberadas”, finalizó Baduel.
Doble discriminación y abandono
De acuerdo con datos del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), las mujeres privadas de libertad por motivos políticos sufren una doble discriminación: por su género y por la naturaleza política de sus casos. En su informe más reciente documentó que las visitas en centros femeninos son intimidatorias, con restricciones al contacto físico e incluso a la expresión audible de emociones.

Durante octubre, el organismo señaló que, en los procesos de excarcelación, las mujeres son sistemáticamente relegadas: “Cuando se anuncian liberaciones, ellas son las últimas en ser consideradas”.
En su pronunciamiento, el OVP reiteró su rechazo a las políticas de persecución, al uso del sistema judicial como mecanismo de castigo y a las violaciones de derechos humanos cometidas contra mujeres detenidas arbitrariamente. “Exigimos su liberación inmediata y el cese del uso del sistema judicial y penitenciario como herramienta de control político y castigo”, expresaron.
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos en Venezuela reafirma su compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres privadas de libertad por razones políticas y reitera que cada una de ellas es víctima de un Estado que utiliza el encarcelamiento como forma de intimidación y silenciamiento.
En esta fecha, el Comité hace un llamado urgente a la comunidad internacional, a los organismos multilaterales y a los defensores de derechos humanos a acompañar y amplificar estas denuncias, y a exigir garantías para las presas políticas venezolanas, muchas de ellas madres, estudiantes y jóvenes sometidas a condiciones que vulneran su dignidad e integridad.
“Hoy levantamos la voz por ellas. No están solas”.

