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Ruth Daniela Morales Perez

“Se llevaron a Ruth”: el día que la comunidad se quedó en silencio

Antes de ser detenida, Ruth Daniela Morales, se encargaba de sus hijas, trabajaba y estudiaba pensando en darle un mejor futuro a sus niñas 

Ruth Daniela Morales Pérez, de 27 años, es una de las 94 mujeres detenidas por razones políticas documentadas por el Foro Penal en Venezuela. Su historia, marcada por la injusticia y el dolor familiar, comenzó el 5 de agosto, cuando fue detenida sin orden judicial en su hogar, ubicado en Calabozo, estado Guárico.

Aquel día no solo quedó grabado en la memoria de su madre, Josefa Pérez, y de sus seres queridos, sino también en la de toda la comunidad. Ruth se encontraba en casa, junto a sus dos pequeñas hijas, cuando funcionarios del SEBIN irrumpieron en su vivienda y se la llevaron a la fuerza. No presentaron ningún documento legal, como lo exige el artículo 44 de la Constitución, ni explicaron las razones de su detención. Lo hicieron encapuchados, como si se tratara de una operación contra una criminal.

“Fue traumante para las niñas ver a su mamá en esa situación. A mi hija se la llevaron como si hubiera hecho algo malo, cuando no ha hecho nada. Ni siquiera nos dio tiempo de ayudarla. Yo me enteré porque toda la comunidad empezó a gritar ‘¡se llevaron a Ruth!’”, relata entre lágrimas su madre, quien aún revive con angustia ese momento.

Además de ser madre, Ruth estudiaba Educación en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL). Tenía sueños, metas, y un fuerte deseo de salir adelante para brindarle lo mejor a sus hijas. Hoy, su ausencia pesa como una losa en la vida de su familia, especialmente en la de las niñas, quienes no comprenden por qué su mamá ya no está con ellas. “Se preguntan todos los días por qué su mamá está presa. Y no hay palabras para explicarles algo tan injusto”, dice Josefa.

¿Quién era Ruth antes de ser detenida? 

Quienes la conocieron antes de su detención la recuerdan como una joven tranquila, alegre, trabajadora y dedicada a su familia. “Sus hijas todos los días están pendientes de ella, y se me parte el corazón verlas separadas. Eso también me duele profundamente a mí”, expresa su madre.

Ruth enfrenta cargos por terrorismo e instigación al odio, los mismos que pesan sobre muchos presos políticos en Venezuela. No ha tenido acceso a un juicio justo y las condiciones carcelarias en las que se encuentra son indignas. Uno de los desafíos más dolorosos ha sido enfrentar su ciclo menstrual en prisión, con un acceso precario a productos de higiene. 

En un artículo para Provea, su madre confesó que sospecha que el flujo menstrual de Ruth se ha incrementado, lo que, sumado a la hiperinflación, hace cada vez más difícil para la familia costear los productos necesarios.

“La comida que le dan a veces parece incomible. Aunque ella no quiere preocuparnos, tratamos de llevarle algo digno siempre que podemos”, relató Josefa, quien con esfuerzo y fe intenta sostener a su familia en medio de la adversidad.

“Si pudiera hablar con el fiscal…”

Josefa ha imaginado más de una vez lo que le diría al fiscal general, Tarek William Saab, si tuviera la oportunidad de hablarle cara a cara: “Le suplicaba por mi hija. Le diría que piense en sus nietas, que no hay segundo día en que no extrañen a su mamá”.

A pesar de todo, esta madre no ha perdido la esperanza. Con la fuerza que solo el amor materno puede sostener, intenta alentar también a otras familias que atraviesan lo mismo: “Les digo que sigamos manteniendo la esperanza y la fe, que pronto nuestros hijos estarán en libertad, y que confiemos en Dios en todo momento”.

Mientras tanto, el nombre de Ruth sigue resonando en Calabozo, no como una criminal, sino como una mujer inocente que fue arrancada de su hogar sin explicación. Una madre joven, una estudiante, una hija, cuya libertad sigue siendo una deuda del Estado venezolano con la justicia.

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