Génesis Riera: La joven que pagó con su libertad por alzar la voz en un país marcado por la represión
Génesis Riera, una joven de 22 años de Punto Fijo, estado Falcón, ha estado detenida desde el 8 de agosto de 2024, tras ser arrestada por su participación en una manifestación pacífica un día después de las elecciones presidenciales
Al mencionar el nombre de Génesis Riera en su comunidad, en Punto Fijo, estado Falcón, es recordada por su entusiasmo, humanidad y por sus ganas de salir adelante. La joven está detenida desde el 8 de agosto de 2024 por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en su propia casa, sin una orden judicial y tras ser golpeada durante su detención.
Riera cursaba la carrera de Comunicación social y no se involucró en los disturbios que ocurrieron en el lugar. De hecho, cuenta un familiar que sirvió como medidora para garantizar que los manifestantes permitieran que los funcionarios policiales salieran del enfrentamiento.
A la joven le imputaron los cargos de: terrorismo, asociación para delinquir, resistencia a la autoridad, daños físicos con agravante y daños a la propiedad pública.
Sus personas cercanas afirman que –al momento de ser detenida– los funcionarios emplearon un lenguaje hostil y amenazante. De hecho, uno de los le advirtió que “nunca iba a salir de allí”
Proceso judicial sin avance
Después de las elecciones del 28 de julio 2024, los procesos judiciales se han ralentizado aún más, esto de acuerdo a lo documentado por organizaciones dedicadas a la defensa de los presos políticos como el Comité por la Libertad de los Presos Políticos y Provea.
El caso de Génesis también ha estado marcado por las irregularidades. Fue presentada ante un tribunal Terrorismo en Caracas, pero la audiencia se realizó de manera telemática en la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), sin las garantías mínimas de un juicio justo.
Desde entonces, su caso ha permanecido estancado, con un juicio que nunca se concretó y sin noticias claras de su defensor público, de quien su familia no ha tenido contacto alguno.
Condiciones inhumanas y apoyo familiar
Génesis fue recluida en un calabozo junto a presas comunes en condiciones que su familia describe como “totalmente insalubres” y un espacio “no apto para seres humanos”. La privación de libertad ha afectado profundamente su salud mental, provocando episodios severos de depresión.
En varias ocasiones, la joven expresó en cartas su sentimiento de culpa por estar involucrada en un proceso judicial, algo que nunca había sucedido en su familia. Sin embargo, ha encontrado consuelo en la fe, convirtiéndose en un pilar espiritual dentro de su difícil situación.
Génesis no solo era una estudiante de Comunicación Social, sino también una artista apasionada por la música y el modelaje. Su amor por las redes sociales la llevó a colaborar con artistas locales y crear contenidos en línea, pero, según su familia, nunca estuvo involucrada en la política.
Su participación en la manifestación fue, en palabras de su familiar, una respuesta a los acontecimientos del 28 de julio, cuando el país vivió una jornada electoral convulsa y marcada por una ola de represión.
“La gente que la conoce sabe que no tenía ninguna inclinación política, simplemente una joven más que se sintió afectada por lo que sucedió el 28 de julio y salió a levantar su voz al día siguiente”, explicó su pariente.
A más de un año de su detención, la joven sigue sin poder disfrutar de su libertad ni ver que se haga justicia en su caso. Mientras tanto, su familia continúa luchando por ella, sin saber a quién más acudir. La falta de acceso a información y el vacío en el proceso judicial son obstáculos constantes que parecen ensombrecer la búsqueda de justicia para Génesis.
Su historia se suma a la larga lista de víctimas de represión política en Venezuela, donde la libertad de expresión y la participación en manifestaciones pacíficas se han convertido en actos de riesgo.
Génesis Riera no es solo una víctima más de este sistema; su vida y su detención son un testimonio de la persecución política que enfrentan aquellos que se atreven a alzar la voz contra la injusticia.






