“A mi hijo lo vi desnutrido”: El calvario de Nancy Peñaloza madre de uno de los “Gedeones» detenidos
José Antonio Moreno, sargento de la Guardia Nacional Bolivariana, fue detenido en el 2020 en el marco de la fallida operación Gedeón, desde entonces, su madre vive con la esperanza de volverlo a ver
No hay día en que Nancy Peñaloza no anhele tener a su hijo de vuelta. José Antonio Moreno, sargento de la Guardia Nacional Bolivariana, es uno de los 32 militares detenidos tras la Operación Gedeón, la fallida incursión armada de mayo de 2020 que buscaba derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.
Para quienes participaron, el costo ha sido severo: condenas de hasta 30 años de prisión y un encierro que hoy se cumple en el Fuerte Guaicaipuro, un recinto señalado como centro de torturas por organizaciones como el Comité de Familiares y Amigos de los Presos Políticos (Clippve).
Originaria del estado Táchira, Peñaloza ha transformado su dolor en una lucha incansable, aunque el camino ha estado plagado de irregularidades. El episodio más oscuro ocurrió recientemente: su hijo permaneció seis meses bajo desaparición forzada. El 31 de julio de 2025, tras más de cinco años recluido en El Helicoide, Moreno fue sacado de su celda sin previo aviso ni rastro de su paradero.
El silencio que viola la Constitución
Esta situación de incertidumbre contraviene directamente el ordenamiento jurídico venezolano. Según el Artículo 45 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV):
«Se prohíbe a la autoridad pública, sea civil o militar, aun en estado de emergencia, excepción o restricción de garantías, practicar, permitir o tolerar la desaparición forzada de personas.»
Asimismo, la Carta Magna establece que ninguna orden superior puede justificar este delito. Al mantener a Moreno incomunicado y sin «fe de vida» por medio año, el Estado incurrió en una violación flagrante de los derechos humanos que no prescribe según el Artículo 29.
El reencuentro solo fue posible gracias a la presión social. El 10 de febrero de 2026, un grupo de familiares se concentró frente a la Asamblea Nacional para exigir respuestas. Dos días después, se autorizó la visita. Sin embargo, el alivio de Nancy fue sustituido por el horror.
“Mi hijo está irreconocible. Está en estado de desnutrición. Me dio un dolor inmenso porque no pudo decirme nada”, relata Peñaloza. Aunque el sargento intentó tranquilizarla diciendo que recibía buen trato, Nancy no duda del trasfondo: “Él me decía ‘mamá, aquí me dan comida’, pero lo coaccionan para decir eso. Lo vi con la mirada vacía”.
La amnistía de la exclusión
La esperanza de una pronta libertad se encendió el 8 de enero de 2026, cuando Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, anunció una serie de «numerosas excarcelaciones». Pero, la ilusión se desvaneció el 19 de febrero con la promulgación de la Ley de Amnistía.
En su Artículo 9, la ley excluyó explícitamente a los vinculados a acciones armadas, rebeliones y delitos de lesa humanidad, categorías en las que fueron encasillados los procesados por el caso Gedeón. “Quedaron fuera de la amnistía”, lamenta Nancy, quien insiste en que, al momento de la detención, muchos de estos hombres ni siquiera portaban armamento.
Más que un privilegio, Nancy exige lo que denomina «coherencia histórica». Su voz evoca un paralelismo inevitable con la historia política del país:
“Nosotros exigimos que, así como a Hugo Chávez en el 94 le dieron el indulto por la rebelión del 92, se lo den también a estos militares. Aquella vez hubo muertos en Caracas y aun así hubo perdón. Estos muchachos no llevan muerte a cuestas. Pedimos el indulto para ellos”, sentencia.
Mientras el panorama político de marzo de 2026 sigue sin ofrecer soluciones para los «Gedeones», Nancy permanece en la capital el mayor tiempo posible, sorteando la soledad de una batalla que libra por su cuenta.
Su hijo, que entró a prisión a los 30 años, hoy enfrenta la ruptura de su matrimonio y la distancia de sus dos hijos pequeños. Para Nancy, la espera continúa, sostenida únicamente por la fe de que la justicia, algún día, sea recíproca.






