Skip to main contentSkip to footer

Gabriel Rodríguez

A Gabriel Rodríguez le robaron su sueño de ser estudiante universitario 

A sus 17 años, Gabriel Rodríguez, un estudiante ejemplar y deportista, fue detenido arbitrariamente el 9 de enero de 2025

El 9 de enero, la vida de Gabriel Rodríguez cambió sin ningún aviso. El joven, de 17 años, salió de su trabajo en una panadería. La Guardia Nacional Bolivariana (GNB) lo observó y se lo acusó de “guarimbero” por usar una bermuda y una franela.

De acuerdo al relato de sus familiares, lo acusaron de que iba en dirección a comprar “gasolina” para “guarimbear”. Al momento de su arresto no había ninguna orden judicial. El joven, de Cabudare, estado Lara, estaba cursando quinto año de bachillerato y no pudo asistir a su acto de grado el 28 de julio.

Su historia no es solo la de un adolescente detenido de manera arbitraria, sino la de un futuro truncado, de sueños pendientes y de un dolor silencioso que atraviesa a todos los que lo conocen.

El 28 de julio, Gabriel debía haber estado de pie, orgulloso, recibiendo su diploma de bachiller. Era el día de su graduación, un día en el que todos sus esfuerzos académicos y personales debían ser celebrados. 

Pero ese día, en lugar de estar en su ceremonia, Gabriel se encontró en una audiencia judicial, enfrentándose a una realidad que parecía sacada de una pesadilla. La familia había solicitado el permiso para que él pudiera asistir al acto de graduación, pero la respuesta fue negativa. El permiso nunca llegó.

A pesar de no haber asistido a su acto de grado, Gabriel fue admitido para estudiar para estudiar Ingeniería Civil en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado. Su abuelo Luis Mendez añadió –con lágrimas en los ojos– que su nieto no merece estar detenido y que como familia no saben qué más pueden hacer para corroborar su inocencia. 

Al igual que el resto de los presos políticos a Gabriel no le permitieron una defensa privada, en cambio, le asignaron un defensor público que casi no tiene comunicación con su familia. 

Le negaron la oportunidad 

El día de su audiencia, el 28 de julio, un familiar afirmó que el joven salió devastado porque no le permitieron hablar o la oportunidad de defenderse de los cargos de incitación al odio y terrorismo, los cargos que están destinado a todas las personas detenidas en contextos políticos o después de las elecciones presidenciales de 2024. 

Gabriel era más que un buen estudiante: era el joven con el mejor promedio de su clase, el compañero que se ofrecía a ayudar a los demás, el amigo confiable y la persona que se ganaba el respeto de todos por su dedicación y su carácter. 

“Él no era solo un buen alumno, era un joven lleno de valores”, dice su tía Joany Méndez, quien no puede evitar sentir la tristeza al recordar lo que su sobrino ha perdido. «Gabriel debía haber dado un discurso en su graduación. Era el mejor de su sección. Nadie entendió por qué le hicieron esto. Nadie debería pasar por algo así».

No hay justificación para su detención 

Lo que duele aún más es que Gabriel no participó en ninguna manifestación ni en ningún acto político que justifique su detención. La familia de Gabriel insiste en que su arresto es injusto, que el joven no tiene nada que ver con las protestas que sucedieron después de las elecciones presidenciales. 

Su abuelo ratifica que él no estaba participando en ninguna actividad política, solo pasó por ese lugar porque iba en dirección a su casa. A medida que el encierro aumenta, la desesperanza de Gabriel también. 

De acuerdo al artículo 37 de la Convención sobre los Derechos del Niño: ningún niño o niña debe ser detenido arbitrariamente, ni sufrir tortura o tratos crueles. Toda detención debe ser legal, excepcional y limitada en el tiempo.

Sin embargo, hoy, Gabriel Rodríguez tiene más de ocho meses detenido, es uno de los cuatro adolescentes aún presos tras la represión poselectoral. Su caso ha sido denunciado por organizaciones de derechos humanos que exigen su liberación. 

Gabriel no es solo una víctima de la injusticia, es un joven con sueños, con metas, con un futuro que fue detenido junto con él, pero también es la representación de muchos más jóvenes que, como él, siguen tras las rejas sin saber por qué.

En este momento, la familia de Gabriel y sus amigos luchan no solo por su libertad, sino por el derecho de todo adolescente a ser escuchado, respetado y tratado con dignidad. 

Gabriel, el joven que soñaba con ser un ejemplo para los demás, ahora es un símbolo de la lucha por la justicia, un recordatorio de que detrás de cada nombre y cada historia, hay una vida que espera ser escuchada y un futuro que no debe ser arrebatado.

Te puede interesar
Compartir por un futuro de verdad, justicia y libertad

Otras Historias De Dolor

Por un futuro de verdad, justicia y libertad