ANTE LAS ÚLTIMAS EXCARCELACIONES

Desde el Comité de Familiares y Amigos por la Libertad de los Presos Políticos hemos dado seguimiento a las recientes excarcelaciones anunciadas por voceros oficiales. Tres días después del anuncio, y tras verificar con madres, familiares y defensores, solo hemos podido confirmar la liberación efectiva de 59 personas de las presuntas 80 anunciadas, todas bajo medidas restrictivas.
Sabemos que persisten las amenazas y el chantaje que impiden a muchas familias denunciar públicamente la detención arbitraria de sus seres queridos o informar sobre las liberaciones. A esto se suma la ausencia total de información oficial, lo que mantiene un preocupante manto de opacidad sobre quiénes fueron realmente los presos políticos incluidos en este intercambio.
Como comité de víctimas, celebramos el reencuentro de decenas de familias venezolanas con sus seres queridos, tanto nacionales como extranjeros, injustamente privados de libertad. La mayoría de ellos fueron víctimas de desaparición forzada, sin derecho a la defensa, sin acceso a abogados privados ni contacto con sus familiares durante meses, y presentados ante tribunales mediante audiencias telemáticas ilegítimas.
Estas personas nunca debieron estar detenidas. Su encarcelamiento responde a un patrón sistemático de persecución que configura crímenes de lesa humanidad. Es inhumano que su sufrimiento haya sido instrumentalizado como medio de negociación política. Condenamos firmemente la utilización del dolor de las víctimas como herramienta de operaciones de poder.
Tanto los venezolanos y extranjeros encarcelados injustamente en el país como los migrantes venezolanos deportados sin debido proceso a El Salvador merecen respeto a su dignidad y sus derechos humanos. No son fichas de cambio. Manifestamos nuestra profunda preocupación ante el uso político de la vida y la libertad de los presos. Son seres humanos con derechos que deben ser respetados sin condiciones.
Destacamos con alarma que entre los excarcelados no figuran mujeres, los cuatro adolescentes detenidos por razones políticas ni ciudadanos con condenas políticas e injustas completadas y con boletas de excarcelación. Esta exclusión, y la situación descrita, evidencia el ensañamiento del aparato represivo del Estado contra los más vulnerables, así como la falta de voluntad de poner fin a estas graves arbitrariedades y el propósito deliberado de mantener y aumentar el número de personas presas sin garantías del debido proceso.
Muchos de los que aún permanecen tras las rejas siguen en desaparición forzada. Otros están a punto de cumplir un año en aislamiento absoluto, sin haber visto nunca a sus familias. Esta situación constituye una forma de tortura, tanto para los detenidos como para sus seres queridos, y un mecanismo deliberado de generación de terror.
Nos preocupa profundamente que, mientras algunas excarcelaciones se concretan, continúen ocurriendo nuevas detenciones arbitrarias, generando una dinámica perversa de puerta giratoria. La represión no se ha detenido y la persecución política sigue afectando a más familias venezolanas. Esta realidad nos obliga a alzar la voz con más fuerza, exigir el cese inmediato de la criminalización del pensamiento disidente y reiterar nuestras exigencias ante las instituciones del Estado.
Asimismo, hacemos un llamado al respaldo y la solidaridad internacional con todas las víctimas venezolanas, para impulsar junto a ellas todas las iniciativas honestas orientadas a lograr la libertad plena de los presos políticos, el fin de la represión y el respeto integral a los derechos humanos del pueblo venezolano.
La lucha por la libertad, la verdad y la justicia continúa.
No nos detendremos hasta que todos estén de regreso en casa.
Nunca debieron estar detenidos.
Comité por la Libertad de Los Presos Políticos (Clippve).
#CanonizaciónSinPresosPolíticos
#LiberenALosPresosPolíticos
#LibertadParaTodos
21 de julio de 2025

